Nada predisponía al hijo de Ana González y José Cuevas -campesino en los viñedos de Sanlúcar de Barrameda- para que se convirtiera, con el paso de los años, en una pieza clave del mundo del espectáculo ecuestre español. Quizá la visión de un grupo de equinos salvajes correteando por los cercanos parajes de Doñana o de un jinete al galope por el litoral costero de Sanlúcar fue lo que generó en el joven Carmelo tal pasión por los caballos. Nacido el ventiuno de septiembre de 1977, desde muy joven mostró una gran simpatía hacia el mundo ecuestre. El trato con un vecino del mismo Sanlúcar, Ricardo Reyes, importante jinete y maestro de la prestigiosa Real Escuela Andaluza del Arte Ecuestre de Jerez de la Frontera, fue decisivo para encauzar la carrera del joven.

Tras la muerte de su guía y después de mucha preparación, la candidatura de Carmelo fue tenida en cuenta para integrar el reducido número de privilegiados alumnos de la Escuela de Jerez. El joven gaditano contaba entonces con tan sólo dieciocho años,  y se abrían frente él cinco años de formación en el noble arte del manejo del caballo. Cinco cursos en los que Carmelo, como si de un rito se tratara, recorría diariamente los veinticinco kilómetros de separan Sanlúcar de la Real Escuela para cruzar, todas las mañanas, sus puertas bañadas aún por el rocío. Fueron tiempos en los que la absoluta dedicación y entrega al oficio se veían compensados por el cariño de los caballos, la profesionalidad de los maestros y compañeros y la elleza del lugar: el Recreo de las Cadenas, con su palacio del siglo XIX proyectado por Charles Garnier.

Repleto de conocimientos pero también de inquietudes, Carmelo decidió entonces distanciarse de la escuela para emprender su propio camino. Su familia no poseía caballos, pero sí unas tierras, heredadas de sus bisabuelos, que se convirtieron en el suelo del actual Club Ecuestre La Arboleda, centro hípico de referencia en el sur peninsular. A escasos kilómetros del centro de Sanlúcar, en el camino de la Jara, La Arboleda ofrece un picadero, dos pistas y cuatro naves que dan cobijo a los 102 caballos de nuestro jinete, que son cuidados diariamente por ocho personas entre mozos, monitores y ayudantes de doma. Entre las actividades que ofrece el equipamiento, destacan las clases de equitación -que cuentan con casi cien alumnos-, los paseos y rutas por la playa y la desembocadura del Guadalquivir, la doma, cuidado y pupilaje de caballos y, como no podía ser de otro modo, los espectáculos ecuestres.

El Club Ecueste de Carmelo es la sede desde la que irradian las diferentes actividades de nuestro artista, su verdadera base de operaciones: allí doma caballos para rejoneadores, cría yeguas para conseguir nuevos potros, diseña nuevos números…

En 2002, los empresarios circenses ingleses Carol y Philip Gandey contrataron a Carmelo y sus caballos para su espectáculo “Spirit of Horse”. Bajo una gran carpa con capacidad para dos mil espectadores, nuestro jinete fue el encargado de dar la nota de color española a una producción que integraba varias escuelas internacionales de equitación, como la rusa (con un gupo de cosacos del Circo de Moscú) o la francesa (con el payaso francés Pieric -Pierre Furic- y su número de volteo cómico). El espectáculo contó con el apoyo incondicional del público y visitó ciudades como Manchester, Liverpool o Londres. A su regreso a España, los caballos de Carmelo no dejaron de actuar en ningún momento: las bodegas Osborne (Puerto de Santa María) y la casa González Byass (Jerez de la Frontera), populares por su marca Tío Pepe, desearon incorporar su espectáculo para amenizar las visitas guiadas a sus instalaciones. Desde 2007, Carmelo dirige con profesionalidad los espectáculos ecuestres del parque de atracciones Isla Mágica de Sevilla; además, las próximas navidades hará lo propio en el parque Warner de Madrid.

En la primavera de 2008, Carmelo cumplió un sueño que anhelaba desde hacía ya tiempo: desarrollar un espectáculo completo -de dos horas de duración- que incluyera un amplio repertorio de modalidades de doma ecuestre. Su deseo se materializó con la exhibición “El Arte de Andalucía a caballo de Carmelo Cuevas”. Se trata de un ballet ecuestre con música netamente española y vestuario a la usanza del siglo XVIII, montado sobre coreografías extraídas de las reprisses de la doma clásica y vaquera y de otros trabajos de la equitación tradicional. En cada representación se realizan de seis a ocho coreografías. Todas ellas mantienen el mismo nivel y espectacularidad. En el espectáculo intervienen seis jinetes, cuatro bailaoras, tres mozos y hasta doce caballos. En la presente temporada (2010) el espectáculo ha visitado las plazas de toros de Marbella, Cabra, Fuengirola, Motril, brique, Mijas, Hellín y Jaén.

Por otro lado, en diciembre de 2008, sobre el caballo Marismeño y junto a la bailaora jerezana Jessica Brea, Carmelo participó en el programa de televisión “Tú si que vales” de la productora Gestmusic Endemol para Telecinco. Su aparición en la pequeña pantalla se dividió en dos partes: doma a son de sevillana primero y riendas largas después. La intervención dejó una grata impresión en los televidentes y abrió a nuestro jinete las puertas de numerosos proyectos.

Sobre la pista del Teatro Circo de Albacete, que no acoge caballos desde el año 1919, Carmelo ofrece demostraciones de doma clásica y de trabajos en la mano. En cada una de sus actuaciones se trasluce la pasión del jinete por el caballo de pura raza española, también conocido como “caballo andaluz”. Carmelo nos muestra escenas de extrema belleza, gracias a sus ejercicios de alta escuela y otros de la equitación antigua tradicional, como “levadas”, “cabriolas”, “corvetas”, “piaffer”, “paso español” y “riendas largas”.